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miércoles, 23 de noviembre de 2011

Errando, procrastinando y reconociendo.

Errar es bueno, ya lo dice el dicho:
Errar es humano,
Reconocerlo de sabios
Y rectificar, divino
¿Por qué nos da tanto miedo reconocer que hemos metido la pata? ¿Por qué pensamos que si reconocemos que la hemos cagado nos vamos a mostrar más débiles? ¿A qué le tenemos tanto miedo? ¿A perder cierta posición ante los demás?
Cuán diferentes serían las cosas si nos diese un poco menos de miedo reconocer que nos hemos equivocado, que aquella vez obramos mal, que nos expresamos de forma errónea, o que simplemente, sí, pensamos eso, aunque esté mal y lo sepas. ¿Alguien imagina a un político asumiendo públicamente un error de gestión? ¿A su jefe pidiendo disculpas? A lo mejor soy la única que lo piensa, pero para mí eso les otorgaría aún más autoridad.
Qué poca voluntad tienen algunos de, ya no enmendar el error e incluso el daño causado, sino reconocerlo tan sólo.
Llevo algo de tiempo sin actualizar el blog, y cuándo empecé reconozco que nunca pensé que esto me fuese a pasar: “tengo temas de sobra”, me dije, como los contenidos están abiertos, que no están limitados a un tema en concreto… voy a tener siempre algo de lo que hablar, y bien, he pasado unas tres semanas sin inspiración ninguna, sin muchas ganas de aportar nada de mi vida al mundo y sin demasiada necesidad de compartir. Reconozco mi error y reconozco haber pensado mal de aquellos que comenzaron un blog y luego lo abandonaron. Es muy fácil caer en la procrastinación (palabra de moda para decir aplazar porque te da pereza y eres un maganto*) y ver que pasan los días y no se te ocurre nada lo suficientemente bueno. Sobre todo si se reciben unas críticas que han vapuleado los cimientos en los cuales estaban basados los principios de este blog, véase, la estupidez, que te hacen dudar de todas tus convicciones y que te hacen sentir idiota por pensar que con un poco de ironía y humor se arregla el mundo.
Cómo no tengo ningún miedo a errar, porque pienso que de los errores se aprende y sin errar no seríamos quienes somos cada uno ahora mismo y además no le tengo ningún miedo a reconocer que soy una ignorante, voy a reconocer unos cuantos errores más:

   Lo siento por opinar de política sin tener ni idea, cuándo siempre he dicho que no me gusta hablar de lo que no sé.

   Lo siento por haber caído en el error de criticar o comentar errores de otros cuándo siempre critico lo mucho que se critica en esta pequeña ciudad en la que vivo, valga la paradoja.

   Lo siento por gritar, hablar con brusquedad o de forma cortante. Posiblemente sí fuese mi intención hablar así, por lo tanto el error reside en creer que puedo tratar de esa forma a los demás impunemente.

  Lo siento por cometer errores ortográficos, y os pido por favor que me los digáis de forma automática cuando los veáis. Querer escribir bien y que los demás también lo hagan no es sinónimo de perfección. 

E iba también a disculparme por ser una conformista, algo que últimamente se me ha recriminado mucho, por intentar disfrutar de la vida según lo que tengo en cada momento, a sabiendas de que es injusta la sociedad en la que vivimos y de que hay muchas cosas que se pueden arreglar y cambiar. En efecto, iba a concluir pidiendo perdón por mi error de intentar tomarme a guasa y cachondeo todo lo que pasa, pero he pensado que no, que incluso si es un error que reconozco, no voy a pedir perdón por ello y voy a seguir tomándome la vida con buen humor. 

Nada más por hoy, espero actualizar más a menudo a partir de esta pequeña inflexión otoñal. Os animo a que penséis en reconocer vuestros errores, metidas de pata, cagadas más gordas y equívocos, no con la intención de confesión y propósito de enmienda a lo católico apostólico, sino con la intención de aprender de ello y por supuesto, para reíros un buen rato de vosotros mismos. Hacedlo como en el anuncio de seguros, diferenciando el ¡ERROR! del ¡ACIERTO!. Está comprobado que funciona ;)



Y cuelgo un par de temas que me han acompañado a ratos en las 16 horas y pico de viaje en coche que me pegado este fin de semana…







Y ya hablaré en otra entrada de Granada y “esa extraña sensación que se repite”.

*Maganto: vago, perezoso. (Programa de rescate de léxico vegabajense). ¡Haz tu aportación!